LAS 10 PUÑALADAS AL MAR MENOR

Agua

La olla podrida que borbotea ahora mismo en el Mar Menor se ha cocinado a fuego lento al menos durante los últimos cuarenta años. Los miles de peces y crustáceos que boqueaban el sábado de la semana pasada en las orillas de la laguna antes de morir asfixiados simplemente estaban pagando la factura de cuatro décadas de agresiones a un ecosistema único -la laguna salada más grande de Europa- que se aproxima peligrosamente a un punto de no retorno, según las advertencias de la comunidad investigadora. A los pies de vecinos y turistas, que hacían fotos y grababan vídeos entre el asombro y las lágrimas, la fauna marina escapaba de un mar chico más muerto que vivo, donde hasta no hace mucho uno podía bucear en aguas claras rodeado de caballitos.

¿Qué ha ocurrido para contaminar hasta la ‘sopa verde’ un humedal de 135 km2, de 21 kilómetros de longitud y una anchura media de 14? Básicamente, un maltrato al medio natural y una negligencia evidente por parte de los responsables políticos y administrativos que no aprobaron la normativa necesaria, no aplicaron la que estaba vigente y tampoco vigilaron las malas prácticas que estaban envenenando un espacio natural que también es el territorio afectivo de miles de personas. Seguramente sin ser conscientes, muchos de quienes lloran hoy por el Mar Menor han participado en el mayor desastre ecológico que se recuerda en la Región de Murcia desde la colmatación de la bahía de Portmán por los residuos mineros. Pero la literatura científica ya avisaba desde hacía décadas -como también lo hacían las organizaciones ecologistas-: la del Mar Menor era una muerte anunciada y el proceso galopante de eutrofización que se hizo evidente en la primavera de 2016 solo confirmó el desastre natural tantas veces profetizado. Esta vez sí.

A continuación, las diez agresiones históricas a la laguna:

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